14 jun. 2007

Maldito Jueves

Parece que esto de los días malos no para.

MAU ganó ayer, es decir, los que me deben los $125 del viaje a Nicaragua.

Hoy por la mañana me enteré, o mejor dicho me enteró el catedrático de Semiótica de la Cultura, que es muy probable ya no reciba clases con él. ¿Por qué es esto tan malo? Por una simple y sencilla razón: es el MEJOR catedrático que me ha dado clases, para ser sinceros la única materia por la cual he logrado soportar estos tres años y medio de Literatura y Lingüística.

Un ejemplo de que tan grande es (esto aparte claro de su 1.80 o 1.85 metros de altura), lo brinda de manera magistral Santiago. Según él, cuando Dios tiene una duda respecto a lo que ha creado va y le pregunta a Borges como solucionar la pregunta o como corregir el error. Pero llega un momento en que ninguno de los dos conoce y la respuesta, entonces juntos van y le pregunta a David López, el susodicho catedrático (Ahora que lo escribo estoy seguro que Santiago lo dice mucho mejor, pero la idea es esa).

De tan deprimido que estaba no entré a la clase de Literatura (en realidad debo decir que eso no es culpa de la depresión, casi nunca entro a clase de literatura), en lugar de eso me quedé quemando un libro, no por ser malo sino porque sentía la necesidad de quemarlo (Me reservo el nombre del libro por respeto al autor).

Y luego para terminar mi día con broche de oro, el novio de una amiga la sorprende mientras ella me abrazaba al verme tan desconsolado y no pude librarme de un par de reclamos.

Maldito jueves.

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PDTA. Lo único gracioso se dio en esta última escena, pues el novio le dijo que eligiera: o él o yo, y la respuesta de ella fue: “No me hagas elegir porque vas a salir perdiendo”. Me dio mucha risa cuando me lo comentó.

13 jun. 2007

Miercoles electoral

Ahora fueron las elecciones en la Universidad, debo decir que fue un ambiente bastante extraño, desde temprano se instalaban las urnas y los miembros de cada junta receptora.

Me encontré con gente que nunca creí encontrarme en esta situación, como la niña de Arquitectura que tanto me gusta y pensé nunca me hablaría y me dijo hace un par de días lo mucho que le habían gustado mis poemas.

A eso de las once de la mañana me decidí por fin a ejercer mi derecho al voto, se preguntaran porque tan tarde, fácil, antes de esa hora estuve ocupado fingiendo estar en clases y tomando café. Aproveché que en clase resolveríamos un ejercicio el cual tuve que haber resuelto en casa para cumplir con mi deber como ciudadano.

Bueno, este fue un buen día, escuché de pleitos, de fiscales (o fiscalesas para ser exactos), que el Bloque va ganando, que las encuestas los favorecen, que no deberían haber pasado las encuestas, que de qué son las elecciones, que si ganará saca, que si la tarde se incendia, que si la vida es sueño…
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PDTA. A estas horas de la noche ya debe saberse quien es el ganador, o en caso contrario, ya deben estarse peleando unos contra otros, acusándose de comunistas y de burgueses.

12 jun. 2007

Odio los martes

Hoy es martes y quiero morir de nuevo, y necesito morir de nuevo.

Necesito saber si hay algo más allá de la muerte, y necesito saber quien me esperará después de la muerte, si es que llegase a existir algo más allá de la muerte.

Quiero morir porque hoy no es lunes, porque hoy es martes y los martes me caen mal en los dientes. Necesito morir porque está muy lejos, porque se que la he perdido (aunque suene a Neruda), porque a partir de ahora odio los martes, y porque tener que morirme hace que me den ganas de morirme.

Ya nada será igual, porque firmé mi sentencia de muerte hace un par de años, y ahora debo cargar con el peso de mi culpa.

11 jun. 2007

Quiero ser como Claudia Hernández

Acabo de terminar de leer La canción del Mar de Claudia Hernández y debo decir que no se que decir. Debo decir (más bien debería) que ahora si me quedé con el ojo abierto y con la boca cuadrada.

Ya Jorge Galán me había comentado, el día en que presentamos Tres Laberintos en La República, que Claudia tenía un libro de cuentos increíble, y que era una lástima que fuera tan pequeño porque no encontraría editorial que lo publicara y no muchos podrían leerlo.

Pero en este país todavía hay justicia y después de muchos años (que quede claro que digo muchos por decir algo, porque en realidad no se si se habrá hecho alguna vez) un diario publicó en exclusiva la obra de un autor salvadoreño.

Es gratificante leer “LA PRENSA GRÁFICA presenta este día una edición especial de Revista Dominical para publicar el libro más reciente de la escritora salvadoreña Claudia Hernández…”. Sin duda el trabajo premia, y Claudia merece este premio.


Aquí unas de mis partes favoritas:

“Esa forma no anida en las cabezas ni se posa jamás en los labios de los que solo somos humanos, confundimos las voces profundas a la intemperie con los truenos y somos incapaces de reconocer a los que una vez fueron extranjeros aunque compartamos plato y cama con ellos. Se nos veda porque no sabríamos qué hacer con ella no con las respuestas que ella consigue. Jamás podríamos, como ellos, ordenarle al mar retroceder o impedirle a la nieve que caiga sobre nuestras casas. A nosotros la noche no nos concede seguir siendo nosotros mismos al día con día por el resto de nuestros días.”

Otro final

Quedó complacida cuando al despuntar el día, el espacio estaba inundado de la luz que antes se quedaba aprisionada en el ramaje. Pero perdió la sonrisa cuando, al llegar la tarde, su hijo se paseó por el camino de siempre y las criaturas a las que había tratado de espantar acudieron a su llamado y se posaron sobre las ramas de unos invisibles árboles que ella no podría derribar.”

Y otro más

“Creíamos que volvería si seguíamos suplicándoselo, pero estábamos equivocadas. Ella no volvería: nos lo dijo el vacío en la terrible canción de las hermanas que perdieron su oportunidad.”


Creo que hasta allí lo dejo porque tendría que transcribirlo completo, ya es tarde y debo ir a dormir para llegar a tiempo mañana al Cafetín, perdón, a la universidad.

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PDTA: Después del mal sabor que me había dejado el soyapanguense dizque santaneco había jurado no volver a leer cuentos escritos en el país, pero La Canción del Mar me ha devuelto la fe en los (bueno, las) cuentistas salvadoreñas.

Amo los Lunes

Hoy es lunes y ya no tengo la necesidad de matar o de matarme. Hoy es lunes y aunque por eso digan que no soy normal, AMO LOS LUNES.

No tengo duda que algo bueno pasó hoy por la mañana y que algo mucho mejor pueda pasar en el transcurso de la tarde o la noche. Despertar y volver a ser ese Dios que juega con sus piezas, despertar y seguir siendo Dios a pesar de la soledad de ser omnipotente.

HOY ES LUNES. Así deberían ser todos los días.
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Les dejo el video de la canción que escuchaba, estoy seguro que les gustará…